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El color de la arena de cada playa es diferente 

Dicen que los colores es la manera en que la naturaleza sonríe... Y, por lo visto, la naturaleza tiene docenas de tonalidades para sonreír en las diferentes playas alrededor del planeta.

Más allá de romanticismos, lo cierto es que el color de la arena varía porque está conformada por rocas. Estas, con el tiempo, han sido trituradas por distintos elementos como el agua, el viento e, incluso, los mismos pasos del ser humano. Estas rocas provienen de acantilados cerca de las costas, que con la erosión, se depositan en las playas junto con otros sedimentos gracias al eterno movimiento del mar.

La composición de la arena depende, por lo tanto, de las condiciones geológicas de los alrededores y de los minerales locales que conforman las rocas.

El tipo de arena más común (tan común que incluso hay una tonalidad que se denomina “color arena”) se conoce como sílice y tiende a conformar granos. Por su parte, las playas de arena amarillenta, que son muy comunes en el sur de Europa, están conformadas por mucho hierro y cuarzo. Las que cuentan con arena más rojiza también contienen mineral de hierro, pero incluyen en su composición la glauconita, un mineral de origen marino. ¿Y qué hay de las playas negras? Pues esas contienen magnetita y obsidiana volcánica, de tal manera que su color es más oscuro.

Sin embargo, no todo en la composición de la arena se basa exclusivamente en rocas y minerales. También la vida marina aporta su cuota. Ese es el caso de las playas con arena color rosa (como las de las Bahamas), cuya pigmentación se debe en gran parte a los corales que crecen en la zona.

El curioso caso de la arena blanca

La arena blanca (que le da el nombre a Playa Blanca, dicho sea de paso), también debe su color a la fauna del área, gracias a la combinación de restos de crustáceos.

Pero no solo eso: en realidad la arena blanca proviene, en gran parte, de los excrementos del pez loro. Este tipo de peces utilizan sus dientes (que se asemejan al pico de los loros) para raspar la superficie de los corales y extraer su alimento. Posteriormente, digieren las algas que ahí encuentran, así como trozos de coral, y se deshacen de los restos al expeler compuestos inorgánicos en forma de arena blanca. Se calcula que cada pez loro puede producir por año hasta una tonelada de arena.

Sin embargo, no son solo los peces los encargados de producir arena de manera tan poco atractiva. Cada año hay siempre arena nueva que se acumula, principalmente, durante la época lluviosa, cuando los ríos aumentan su caudal y arrastran más sedimentos hacia el mar. Por lo tanto, no te preocupés al caminar por la paradisiaca arena de Playa Blanca. Tiene un origen no muy glamuroso, cierto, pero no por ello deja de ser hermosa.